Creo que es una tarea titánica el construir nuestra identidad profesional sorteando cabalmente las dificultades que el autor plantea.
Me doy cuenta que lo que he aprendido de manera empírica, le da certeza científica la experiencia vivida por otros maestros, de tal manera que siento que es parte del proceso de enseñanza-aprendizaje el transitar por los mismos senderos del nerviosismo, del temor a no estar listos para impartir el tema asignado, encontrarnos en la disyuntiva de romper con el confort de la clase, en la que se le deja un ejercicio al alumno para tenerlo ocupado, exceso de exposiciones para que ocupen nuestro rol, o levantarnos de la silla y asumir el verdadero liderazgo del grupo. Enfrentarnos de repente con un grupo de alumnos con una diversidad cultural tal, que solo la experiencia y la practica nos de las herramientas para poder organizarlos pero que al inicio nos parece difícil decidir que es mejor, o ser demasiado paternalistas o por el contrario demasiado estrictos, mientras nivelamos nuestra conducta para llegar al termino adecuado. El encontrar el equilibrio para la labor docente, intentar ser padres y maestros, pues como padres transmitirles el afecto, el sentimiento de que buscamos solo su beneficio, el servicio, y como maestros enseñarles todo ese conocimiento del mundo que les va a dar las herramietas para encontrar un fin y no solo un camino. Decidir si les damos el programa tal cual fue desarrollado por otros, en otros ambientes, con otras necesidades, o proponemos ajustes para aterrizarlo a los requerimientos de nuestro entorno. Trabajar en hacerlo accesible al nivel medio superior o conformarnos con impartirlo tal cual aparece en los libros universitarios, con el precio de que ningún alumno aprenda.
Por otro lado, tal como lo expresa la maestra Ma. Carmen Diez: "ahora entiendo la escuela como un sitio adonde vamos a aprender, donde compartimos el tiempo, el espacio y el afecto con los demás" , ver el humanismo como el entorno en el que se debe dar lugar al proceso de enseñanza, y estar conscientes de que el aprendizaje no solo va en una dirección, sino que aunque el conocimiento científico le corresponde transmitirlo al maestro, el aprendizaje del sentir y pensar, de romper paradigmas a traves del descubrimiento de nuevas formas de comunicacion va en ambas direcciones, y le da una razon de ser enorme al maestro.
Realmente la labor docente, es una carrera mucho mas larga que la que estudiamos en las aulas universitarias. Requiere pasar el primer curso de novato, lo cual conlleva de 2 a tres años de práctica docente ininterrumpida, continua con una certificación de profesor preparado para impartir de una manera adecuada las materias asignadas, y termina con el título de maestro experimentado con reconocimiento social, como lo dice el maestro Esteves: "orgullosos de ser profesores, trabajando día a día por mantener en nuestra sociedad los valores de la cultura y el progreso....", satisfechos debido a sus logros vistos en ex-alumnos, hoy profesionistas responsables.
Saludos
Rebeca Villarreal
